El valor de jugar de local.

Empecemos con lo más simple: estamos orgullosos de nuestra empresa y se nos nota en todo lo que hacemos, al punto de que una de las cosas que más nos encanta hacer con cada uno de nuestros pasajeros, es mostrarles lo que ocurre en AMG durante la temporada a través de un tour por nuestro depósito logístico. Puesto así quizás no suene como algo tan extraordinario, pero créannos que lo es, incluso para ellos. Ese tour es la mejor manera de entender la complejidad de una infraestructura que mueve toneladas (literalmente) de mercadería y equipo en poco más de cuatro meses, y que coordina a más de cien personas las 24 horas del día durante los siete días de la semana, a lo largo de toda una temporada. Sin ese paseo, nuestros pasajeros jamás entenderían todo el valor agregado que aporta ser una empresa mendocina que organiza expediciones al Aconcagua. Para nosotros es fundamental que ellos conozcan las caras y la infraestructura que se monta en ese “detrás de escena”, ya que para que alguien descorche una botella de champagne al finalizar su expedición, hubo que poner en movimiento a un pequeño ejército de trabajadores.
Pero antes de explayarnos sobre cualquier proceso operativo, retrocedamos un poco hasta la pregunta que nos trajo hasta acá: ¿Tiene alguna relevancia el ser una compañía local? Para nosotros sí. Por ejemplo, una empresa que organiza y opera expediciones −de la dimensión de la nuestra− cuenta con diferentes equipos de trabajo distribuidos desde la ciudad hasta nuestros campamentos en el cerro Aconcagua, y que además de desempeñar una tarea específica, también se encargan de representar nuestros valores. Dicho de esta forma puede llegar a sonar casi como un cliché, pero la realidad detrás de cada integrante de esos equipos es la misma, dado que las empresas locales benefician a una colectividad mucho más grande y compleja que el limitado contexto que una expedición nos puede llegar a mostrar, y cuya suma de pequeños esfuerzos individuales logra, literalmente, milagros en la logística y el servicio. Detrás de cada botella de vino que uno de nuestros expedicionarios consume al celebrar una cumbre, primero hubo una bodega local que la produjo (con todo el trabajo que eso significa para la vitivinicultura en nuestra provincia), un equipo en Mendoza que la compró, embaló y la hizo llegar desde la ciudad hasta nuestra base logística en Los Puquios, arrieros que la cargaron y transportaron en mulas hasta el campamento base, un equipo de campamenteros que la desembalaron −reciclando el cartón y el papel del embalaje− y la sirvieron a nuestros clientes. Ese mismo proceso se repite con todas y cada una de las materias primas que constituyen nuestros servicios. Ser local −entre mil cosas más− también significa que la costurera que confecciona las chaquetillas de nuestros cocineros tiene todos sus talles antes de que inicie la temporada, para así confeccionar de manera artesanal el uniforme de nuestros chefs.
Aconcagua Mountain Guides nació en Mendoza, fue fundada por mendocinos y es operada por gente de nuestra comunidad, pero principalmente le brinda trabajo, en promedio, a unas 130 personas por temporada: guías, porteadores, personal de campamento, arrieros, personal en nuestra base logística de Los Puquios, personal de embalaje, personal de logística de transporte y carga, personal administrativo y personal de ventas y servicio al cliente. Amamos lo que hacemos y trabajamos muy duro para que quien nos elija se vaya con la mejor experiencia posible, en una temporada que es corta pero muy intensa.
Todo eso, y quizás algunas cosas más que aún nos quedan pendientes para contar, significa para nosotros ser una empresa local.

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